entre libros
abrió la puerta y lo vio allí quieto en el umbral con su eterna sonrisa de pillo y sus ojos azules mirandola. como de costumbre el corazón le dio un vuelco.
pasaron a la cocina donde en la mesa esperaban un monton de libros desparramados. se sentaron uno frente al otro. Intentó centrarse en analizar aquellos poemas, en convertirse en la profesora y olvidar lo demás. pero era demasiado dificil; pues justamente aquellos poemas hablaban de los más puros sentimientos, entre ellos el amor.
miró como las manos de Alfonso jugueteaban con él. podía percibir su olor incluso el calor de su cuerpo.
- estás demasiado lejos. ven a mi lado.- dijo él invitandola a tomar asiento a su lado.
ella obedeció, se quedó mirando sus ojos azules y después se obligó a mirar la hoja.
- Lo que quiere decir es que la quiere, que la echa de menos y que siempre sentirá su ausencia.- dijo ella
- cuantas cosas dice en un par de lineas.
- a veces no hace falta mucho para decir lo que se siente.
ya eran las siete y el recogió sus cosas y se encaminó hacia la puerta seguido de Mar. Él la abrazó y permanecieron un rato largo así. por un lado le pareció una eternidad, por otro demasiado breve.
- deberiamos vernos más.- dijo ella.
- Sí, la verdad es que siempre nos lo pasamos bien juntos.
- Sí.
- gracias por ayudarme, me has salvado la vida.
- no hay de que. somos amigos.
él asintió le dio un beso en la mejilla y desapareció tras la puerta. ella se quedó quieta en la entrada con el sabor agridulce de aquella visita.