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Ventana al mundo

entre libros

abrió la puerta y lo vio allí quieto en el umbral con su eterna sonrisa de pillo y sus ojos azules mirandola. como de costumbre el corazón le dio un vuelco.

pasaron a la cocina donde en la mesa esperaban un monton de libros desparramados. se sentaron uno frente al otro. Intentó centrarse en analizar aquellos poemas, en convertirse en la profesora y olvidar lo demás. pero era demasiado dificil; pues justamente aquellos poemas hablaban de los más puros sentimientos, entre ellos el amor.

miró como las manos de Alfonso jugueteaban con él. podía percibir su olor incluso el calor de su cuerpo.

  • estás demasiado lejos. ven a mi lado.- dijo él invitandola a tomar asiento a su lado.

ella obedeció, se quedó mirando sus ojos azules y después se obligó a mirar la hoja.

  • Lo que quiere decir es que la quiere, que la echa de menos y que siempre sentirá su ausencia.- dijo ella
  • cuantas cosas dice en un par de lineas.
  • a veces no hace falta mucho para decir lo que se siente.

ya eran las siete y el recogió sus cosas y se encaminó hacia la puerta seguido de Mar. Él la abrazó y permanecieron un rato largo así. por un lado le pareció una eternidad, por otro demasiado breve.

  • deberiamos vernos más.- dijo ella.
  • Sí, la verdad es que siempre nos lo pasamos bien juntos.
  • Sí.
  • gracias por ayudarme, me has salvado la vida.
  • no hay de que. somos amigos.

él asintió le dio un beso en la mejilla y desapareció tras la puerta. ella se quedó quieta en la entrada con el sabor agridulce de aquella visita.

siempre me sorprendes

 

La llegada a casa tras el instituto no era nada emocionante. tras coger el autobus y observar la cantidad de personas distintas que habitan este mundo y en concreto en Barcelona, llegaba a una casa vacía donde hasta las almas en pena parecían huir del lugar. su casa no tenía mucho de particular: dos plantas y un garaje, tres habitaciones, dos cuartos de baño, un salón, la cocina, un comedor, un estudio, un pequeño jardín y una portezuela que daba a una piscina comunitaria.

Se sentó frente al sofá y encendió la tele, no había nada que le llamara la atención. Pero en ese momento sonó su telefono movil, lo cogió algo desganada sin mirar si quiera el nombre que aparecía en pantalla. Por eso la sangre se le heló y por un momento parecía que el corazón se le había paralizado al escuchar su voz. sin embargo para él, no había nada extraño.

  • Hola Mar.- saludó alegremente.
  • Alfonso...
  • Mar...
  • hola...- ella no entendía porque la llamaba si apenas se hablaban.
  • te he visto hoy por clase.
  • nos vemos todos los días.
  • Sí, el caso es que necesito tu ayuda.
  • ¿Mi ayuda?
  • Sï verás tengo algunos problemas en castellano por culpa de la literatura.  y a ti eso de las artes se te da bien. preguntaba si podías echarme una mano.
  • claro.
  • ¿Qué te parece mañana?
  • bien
  • ¿A la cinco? es que a las siete voy a la autoescula.
  • Me parece bien  
  • hasta mañana entonces.
  • hasta mañana.

entonces sólo oyó el rumor del telefono avisando de que la llamada había llegado a su fin. se quedó un rato quieta pensando. Alfonso y ella se conocían desde pequeños, siempre habían sido amigos. de hecho no podía recordar una anecdota de su infancia sin él. cuando llegaron a la adolescencia continuaron siendo buenos amigos, pero hacía apenas dos años todo había cambiado. el grupo de amigos que compartían se había desmenbrado y cada uno había tomado su camino. incluidos ellos dos. no entendia como había cambiado todo tanto. sus madres continuaban siendo buenas amigas y llendo de aquí para allá juntas. pero ellos a penas se saludaban por el instituto y se veían de lejos por los locales nocturnos. eso Mar nunca lo había superado, siempre le echaba de menos y se preguntaba que había hecho mal para perder a su mejor amigo.

para él todo aquello parecía harina de otro costal, en las pocas ocasiones que hablaban o que más bien él se dignaba a dirigirle la palabra la trataba como si el tiempo no hubiera pasado y aun fuesen dos chiquillos. siempre le sorprendia esa capacidad suya. era cierto que a ella le encantaba sentirse tan cómoda a su lado, pero por otra parte estaba enfadada por que Alfonso no la echaba de menos.

Sin lugar a dudas

 

aquel día supuestamente era uno más. Uno más en el que suena el despertador a las 7:00 de la mañana en el que una vez más odias al mundo por exitir, pero de todas formas te levantas. se vistió como una autómata mordisqueó una pieza de fruta y subió al coche. en el vehiculo miraba a la nada mientrás que escuchaba la radio de fondo y evitaba entablar cualquier conversación con su progenitor. después posó el pie en el asfalto y caminó hacia el instituto. saludó a unas cuantas personas y se sentó en su sitio, sacó el material escolar y esperó a que comenzara la clase. estaba tan dormida que a veces se preguntaba lo que llevaba puesto como diablos había llegado hasta allí.

Pero aquel día, especialmente, se sentía como en otro mundo muy lejos del resto de compañeros y todavía más del temario del día. estaba en otra parte, aunque eso no era de extrañar porque muchos opinaban que era una persona hermetica y que se pasaba el día en su mundo. pero el problemo es que ni ella misma sabía donde pasaba aquellas horas muertas y que era lo que la separaba de aquel mundo donde todo se podía percibir.

en la horas del recreo hablaba con unos y con otros sin estar demasiado definida en ningun grupo. a veces oía como cuchiheaban entre las demñas chicas aquellos secretos que tienen todas las adolescentes. a ella eso le hacía sentirse mal, no era que le importasen demasiado al contrario. pero se sentía incómoda porque una vez más estaba apartada. se consolaba diciendo que sus verdaderas amigas estaban lfuera de ese edificio, lejos de las aulas y los examenes.

Sin lugar a dudas, ella estaba muy lejos.